Es hora de seguir quejándome, por hoy voy a excluir al público internacional e insultar un poco a mis compatriotas (?).
Toda esta psicosis desenfrenada por la “gripe A” —que, por cierto, resulta maravillosamente oportuna para tapar el desastre electoral del oficialismo— me tiene bastante colapsada. Esta locura colectiva está fuera de control, y terminé por confirmar su absurdo cuando fiscales de mesa con barbijos se los bajaban para compartir un mate con otras miles de personas. Entiendo y ni siquiera critico lo que hacen los medios, de algo tienen que comer y siempre se han manejado así, lo que no termino de comprender es que ciudadanos educados, esos mismos que asumen responsabilidades políticas y se sienten capacitados para hacer juicios racionales, entren en esta paranoia generalizada sin ningún tipo de reparos, que adquieran hábitos desquiciados, que dejen de llevar una vida normal. Es muy fácil para Cristina Kirchner decirles a los padres que estudien con sus hijos en casa porque en este país perturbado se les ocurre cerrar colegios, como si la gente no tuviera responsabilidades, como si ninguno de los padres necesitara trabajar. ¿Quién va a ir a cuidar a esos chicos todos los días de “emergencia sanitaria”? ¿Ella misma?
Es indignante que por tener como blanco inicial a ciertos grupos sociales acomodados la nación se detenga completamente, vivimos en un país donde enfermedades como el dengue, el cólera y la malaria matan cantidades cada día, al igual que la desnutrición, la intoxicación por falta de agua potable… los números de este virus son insignificantes y hablan por sí solos. La organización mundial de la salud, en su último comunicado, informó que los enfermos de gripe N1H1 a nivel mundial ascienden a 59.814 en 113 países, y los muertos a 263. Con una regla de tres simple podemos ver que la mortalidad es de 0,4%. En argentina se registran 1294 afectados y 21 fallecimientos, otra vez la regla de tres, nos da 1,6% de mortalidad y considerando que Argentina se coloca en la cuarta posición mundial de víctimas fatales, me siguen pareciendo números condenadamente bajos para tanta locura popularizada —incluso si estos números son atenuados como tanto se comenta—. Lo más extraño surge cuando uno toma en consideración los datos sobre la gripe común. Si pasan por este link podrán ver que en el 2007 se denunciaron 1.258.704 de casos de influenza y se estima que al año se producen unas 20.000 internaciones y 3.500 muertes. Todo esto en el país. No me culpen si, tras comparar datos, pienso que definitivamente estamos perdiendo el norte.
Toda esta psicosis desenfrenada por la “gripe A” —que, por cierto, resulta maravillosamente oportuna para tapar el desastre electoral del oficialismo— me tiene bastante colapsada. Esta locura colectiva está fuera de control, y terminé por confirmar su absurdo cuando fiscales de mesa con barbijos se los bajaban para compartir un mate con otras miles de personas. Entiendo y ni siquiera critico lo que hacen los medios, de algo tienen que comer y siempre se han manejado así, lo que no termino de comprender es que ciudadanos educados, esos mismos que asumen responsabilidades políticas y se sienten capacitados para hacer juicios racionales, entren en esta paranoia generalizada sin ningún tipo de reparos, que adquieran hábitos desquiciados, que dejen de llevar una vida normal. Es muy fácil para Cristina Kirchner decirles a los padres que estudien con sus hijos en casa porque en este país perturbado se les ocurre cerrar colegios, como si la gente no tuviera responsabilidades, como si ninguno de los padres necesitara trabajar. ¿Quién va a ir a cuidar a esos chicos todos los días de “emergencia sanitaria”? ¿Ella misma?
Es indignante que por tener como blanco inicial a ciertos grupos sociales acomodados la nación se detenga completamente, vivimos en un país donde enfermedades como el dengue, el cólera y la malaria matan cantidades cada día, al igual que la desnutrición, la intoxicación por falta de agua potable… los números de este virus son insignificantes y hablan por sí solos. La organización mundial de la salud, en su último comunicado, informó que los enfermos de gripe N1H1 a nivel mundial ascienden a 59.814 en 113 países, y los muertos a 263. Con una regla de tres simple podemos ver que la mortalidad es de 0,4%. En argentina se registran 1294 afectados y 21 fallecimientos, otra vez la regla de tres, nos da 1,6% de mortalidad y considerando que Argentina se coloca en la cuarta posición mundial de víctimas fatales, me siguen pareciendo números condenadamente bajos para tanta locura popularizada —incluso si estos números son atenuados como tanto se comenta—. Lo más extraño surge cuando uno toma en consideración los datos sobre la gripe común. Si pasan por este link podrán ver que en el 2007 se denunciaron 1.258.704 de casos de influenza y se estima que al año se producen unas 20.000 internaciones y 3.500 muertes. Todo esto en el país. No me culpen si, tras comparar datos, pienso que definitivamente estamos perdiendo el norte.
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