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charlonee
02 July 2009 @ 07:08 pm
Es hora de seguir quejándome, por hoy voy a excluir al público internacional e insultar un poco a mis compatriotas (?).

Toda esta psicosis desenfrenada por la “gripe A” —que, por cierto, resulta maravillosamente oportuna para tapar el desastre electoral del oficialismo— me tiene bastante colapsada. Esta locura colectiva está fuera de control, y terminé por confirmar su absurdo cuando fiscales de mesa con barbijos se los bajaban para compartir un mate con otras miles de personas. Entiendo y ni siquiera critico lo que hacen los medios, de algo tienen que comer y siempre se han manejado así, lo que no termino de comprender es que ciudadanos educados, esos mismos que asumen responsabilidades políticas y se sienten capacitados para hacer juicios racionales, entren en esta paranoia generalizada sin ningún tipo de reparos, que adquieran hábitos desquiciados, que dejen de llevar una vida normal. Es muy fácil para Cristina Kirchner decirles a los padres que estudien con sus hijos en casa porque en este país perturbado se les ocurre cerrar colegios, como si la gente no tuviera responsabilidades, como si ninguno de los padres necesitara trabajar. ¿Quién va a ir a cuidar a esos chicos todos los días de “emergencia sanitaria”? ¿Ella misma?

Es indignante que por tener como blanco inicial a ciertos grupos sociales acomodados la nación se detenga completamente, vivimos en un país donde enfermedades como el dengue, el cólera y la malaria matan cantidades cada día, al igual que la desnutrición, la intoxicación por falta de agua potable… los números de este virus son insignificantes y hablan por sí solos. La organización mundial de la salud, en su último comunicado, informó que los enfermos de gripe N1H1 a nivel mundial ascienden a 59.814 en 113 países, y los muertos a 263. Con una regla de tres simple podemos ver que la mortalidad es de 0,4%. En argentina se registran 1294 afectados y 21 fallecimientos, otra vez la regla de tres, nos da 1,6% de mortalidad y considerando que Argentina se coloca en la cuarta posición mundial de víctimas fatales, me siguen pareciendo números condenadamente bajos para tanta locura popularizada —incluso si estos números son atenuados como tanto se comenta—. Lo más extraño surge cuando uno toma en consideración los datos sobre la gripe común. Si pasan por este link podrán ver que en el 2007 se denunciaron 1.258.704 de casos de influenza y se estima que al año se producen unas 20.000 internaciones y 3.500 muertes. Todo esto en el país. No me culpen si, tras comparar datos, pienso que definitivamente estamos perdiendo el norte.
 
 

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charlonee
11 June 2008 @ 05:44 pm
 (Advertencia: está a punto de enfrentarse a un texto caótico y mal construido).
 
Últimamente no ando con el mejor de los humores, para variar. La universidad me estresa, ni que decir mi crisis vocacional. Como sea, en lugar de concentrarme en lo importante (por ejemplo, la definición y aplicación de la burocracia por Panebianco), me dedico a intentar reconciliarme con el LiveJournal del mal. Siempre viene bien desvariar un poco con cosas que no tienen mucho sentido y no interesan a nadie. Hoy lo haré, entre otras cosas, mediante la queja. Estos días ando quisquillosa, todo me molesta, por lo que estoy más que predispuesta para percibir comportamientos fastidiosos.
 
Primero y principal, descubrí un nuevo espécimen que me saca de mis cabales: El wannabe intelectual. Señores, señores, leer literatura de masas puede gustarte o dejar de gustarte, es completamente respetable –y comprensible-, pero una cosa es segura: el rechazo a esta no te hace más inteligente. Lo mismo con la música o el cine. De hecho, rechazarla por el mero motivo de sentirte diferente o superior, te hace incluso más estúpido. Algún alma solidaria que me ilustre: ¿en que se diferencia exactamente no hacer algo porque todos lo hacen, a hacerlo por esa misma razón? Estas personas me resultan casi tan irrisorias como aquellas con las que me vengo topando repetidas veces, esas que suelen afirmar -infladas de orgullo- que “no les importa lo que opine el resto” y viven contra la corriente. Que mentira más descarada. Todos y cada uno de los humanos se preocupan por el ojo ajeno, en mayor o menor medida, por tal o cual motivo. Pero, aunque resulte paradójico, son esos que niegan rotundamente hacerlo los más esclavos del “que dirán”. Esforzarte por ser distinto es tan ¿patético? como ser miembro del rebaño (vale, le tome cariño a esta palabra. En el fandom prácticamente le andan rindiendo culto. Aunque no me sorprende, es que las ovejitas son tan lindas…). De estos fenómenos que parecen repetirse en cada lugar que voy puedo sacar unas cuantas conclusiones, entre ellas: Los extremos son aterradoramente similares, y esa famosa “rebeldía”, usualmente relacionada con trastornos de la pubertad, últimamente se extiende hasta límites insospechados (cabe mencionar que mi experiencia cibernética resultó de lo más ilustrativa en este aspecto).    
 
Como punto aparte, cada vez noto más que la gente se empeña en señalar –o directamente inventar- defectos ajenos con el sólo objetivo de sentirse mejores consigo mismos. Ingenuos ellos que creen que por decirle gordo a alguien serán más flacos, o más inteligentes por decirle estúpido. No señor, eso solamente demuestra la falta de confianza. Que la frase “vive y deja vivir” no sea en vano, aunque supongo que pedir su cumplimiento es implorar por el fin de nuestra especie. De hecho, esto me recuerda otra cuestión que percibí en estos días bastante ajetreados: el  poder que tiene sobre nosotros los humanos el fracaso colectivo. Muchas veces comentan “mal de muchos, consuelo de tontos” será de tontos, ¡pero que efectivo es! Digamos que mi ánimo anda por los suelos y no bajo tierra gracias a esta linda sensación. Probablemente no debería alegrarme por la desgracia ajena, pero será que hasta poca moral me queda. Que egoísta y malvada soy.
 
Hablando de vive y deja vivir (si, lo sé, que texto más desordenado…), otro punto fundamental: la intolerancia. Gente, estamos en el siglo XXI, por favor no seamos anacrónicos. Acabo de toparme con un suceso de lo más indignante que, sumado a una mala experiencia el pasado domingo, terminó por cabrearme del todo. Cierto fic, en un fandom que desconozco y no viene al caso, fue la gota que colmó el vaso. ¿Cómo puede haber aún este tipo de demandas? Que los homosexuales esto, que los judíos lo otro… y lo mejor de todo: escudándose bajo la religión. No soy practicante, ni creyente, ni absolutamente nada. Pero si lo fuera, me sentiría de lo más ofendida por este señor que se empeña en dar lecciones de vida y sólo escupe mierda. Joder, si dios es lo que él plantea, pues me alegro de no creer en él. ¡Que cosas…!  
 
Alejándome un poco de la vida real que por estas fechas tan fea es, me voy a concentrar en algunos fenómenos que me tienen fascinada. En primer lugar ¿Adivinen quién volvió? La linda de Perla. Esta mujer se empeña en hacerme más y más feliz. ¿Acaso hay algo en este mundo más motivador que un fic cuyo título es: “El asesinato y muerte de Molly Weasley”? Por favor, muchachos, ESO es creatividad. Aunque me eh visto decepcionada, ya no es la misma de siempre; y no sólo por su nuevo nick –que por cierto, Perla siempre seré Perla-, sino que perdió parte de su encanto. Ya no hay más días soleados relampagueantes, ni órganos genitales dispersos por lugares extraños; pero se lo atribuyo a la falta práctica, después de tanto tiempo sin escribir, uno pierde la grandeza. Igualmente confío en que es como andar en bicicleta, uno nunca se olvida, así que aún tengo fe de que volverá tal y como la conocíamos. Ese día seré inmensamente feliz, siempre es bonito el regreso de un grande (pasaría a relatarles el último concierto de Soda Estéreo, pero no quiero alargarme tanto en un texto sin sentido como es éste).
 
Volviendo a cambiar drásticamente de tema, hace unos días comprobé que no terminamos de valorar del todo esos pequeños detalles tan fundamentales. Haciendo gala de mi ociosidad extrema y mi poca voluntad para el estudio, me dedique a investigar ciertos acontecimientos. Llegué a la conclusión de que la comprensión lectora finalmente SÍ es mucho pedir. Joder, me gusta pensar bien de las personas –aunque muchos no lo crean- así que me inclino por suponer que les da flojera leer, porque sino, ya me empieza a entrar la risa. Porfavor, antes de hablar primero hay que mirar por casa, y luego procurar comprender lo que se discute/rebate (si, yo se que es feo leer con atención, siempre es más cómodo entender lo que nos viene mejor). En cualquier caso, debatir es sano, enriquecedor y hasta me atrevo a decir divertido, pero sin embargo, pierde su encanto cuando una de las partes se empeña en creerse dueño de la verdad absoluta. En ese momento es cuando hay que limitarse a sonreír y cerrar la página, no tiene mayor caso que un ejercicio de de dedos innecesario. Lo mismo sucede cuando alguien se cree más “rudo” o “intimidante” por abusar del sarcasmo y denigrar al otro. No, no y no. El respeto se gana, no se impone, y mucho menos mediante la infamia. Convivencia elemental.
 
Bueno, creo que ya deliré lo suficiente. Tenía esperanzas de que de pronto, entre tanta mezcolanza de sinsentidos, me llegara repentinamente la inspiración para el reto tan “crackoso” que me propuso Kmi, pero no hubo caso. Así que sin más, me pongo a leer lo de verdad importante y esperar pacientemente por una iluminación divina que me permita emparejar a Alice con Jessica y aprobar el semestre.
 
Cordiales saludos y mis condolencias para quien terminó de leer,
 
Charlone.